¿Puede un Alma quedarse en el Camino esperando a un Espíritu para ayudarlo? ¿Puede un Espíritu entrar al Camino una vez más para ayudar a un Alma? Estos troncos quemados y estas piedras son prueba de aquello..
martes, 28 de agosto de 2012
El día que Espíritu miró sin mirar
Siempre pensé que te quedarías eternamente, Alma...pero no fue así. No veo las cosas con rencor, hiciste más que cualquier otra Alma que haya paseado frente a la roca. Pero ya caminas feliz, en el Camino, junto a otras Almas, que te llenan de sonrisas y te cubren de alegría.
Paseo por mi Bosque. Está hermoso, todo verde, todo florecido. Casi ni quedan rastros del antiguo incendio. Ya ni siquiera hay una brizna que haya tocado el anterior Leñador. Nunca entendí tu forma de ser, Alma Porfiada. Jamás logré comprender el porqué de tu aparición y porqué quisiste tanto salvarme. Y es algo triste, que cuando al fin de salvé, estuvieses lejos.
El Bosque está cruzado por un Río. Te sorprendería verlo. El Espíritu del Río es mi gran compañero. Él terminó lo que tú, pacientemente, comenzaste. No te quita el crédito, Alma Testaruda. Él sabe que si seguí acá, fue porque insististe que así fuese.
Me gustaría que paseases por el Bosque, como siempre soñé que lo hicieras cuando éste volviera a ser lo que era. No soy un Alma, aún no las entiendo del todo. Pero si soy un Espíritu del Bosque, con su lugar lleno de vida.
Te preguntarás, ¿cómo es posible que tenga su Bosque, si me dijo que al nacer un nuevo árbol, nacería un nuevo espíritu? La respuesta es tan simple, que me sorprende que no haya llegado a ella antes. E incluso sospecho que tú la sabías. Mi Bosque no estaba muerto. Bajo las cenizas estaban los restos, pequeñísimos, de lo que antes fue mío. Simplemente tenía que levantarme de la roca y hacer algo al respecto. Y lo hice. Y se hizo tan bello, que un Espíritu del Río quiso vivir en él. Somos felices, Alma Porfiada. Me gustaría que lo supieras, como también me gustaría que nos visitaras. Pero es pedirte mucho. Alma, tengo aún los recuerdos de lo que hiciste por mí. Aún pienso en todo lo que me ayudaste y me alegro que al volver al Camino, te hayas ido tal como llegaste. Sin dolor ni rabia.
Queda algo de nostalgia, no lo negaré. Pero me alegra el pensar que seguirás siendo esa Alma alegre, llena de vida y algo tímida, la misma que conocí.
La Vida te llevará a otro Camino, un poco más lejos. Pero si un día quieres descansar, si un día simplemente quieres sentarte a no decir ni pensar nada, bienvenida eres en el Bosque, que parte de él también es tuyo.
La roca sólo sirve para mirar al Camino cuando quiero recordar. Ya no es el lugar de dolor y soledad. Ahora es simplemente un lugar.
Gracias, Alma Testaruda. Espero que seas feliz
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